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Parent Category: Budismo en español
Category: El budismo tibetano en español
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¡Namo Gurú!

Esta gran estupa simbolizando el Dharmakaya

La mente de la sublime sabiduría de todos los Budas,

Reluce brillante como el Sol, a través de los reinos de la existencia y del nirvana.

 

¡“Gran Liberación a Través de la Visión”, a ti te ruego!

Precioso relicario apilado hacia lo alto con sagradas reliquias,

Tales como el anillo con el sello del Buda Mahakashyapa,

El cual surgió de las nobles aspiraciones de la dakini Samvati.

¡Suprema representación de la “Joya que Otorga los Deseos”, a ti te ruego!

 

El Abab, el Precioso Maestro, y el Rey del Dharma

Hicieron aquí sus aspiraciones para que las enseñanzas del Buda se difundieran hacia el Norte.

Ante este campo para la acumulación de mérito de dioses y de humanos

¡Yo, con gran devoción, me postro!

 

Ante ti, hago ofrendas; confieso todas mis acciones erróneas, y me regocijo en la virtud;

Yo imploro a los maestros que enseñen, y que permanezcan sin entrar en el Paranirvana.

 

Y dedico todos mis méritos a todos los infinitos seres a través de las vastas extensiones del Universo.

¡Que pueda la Doctrina del Buda florecer, y que puedan quienes la sostienen permanecer a salvo!

 

¡Que pueda la turbulencia de esta época ser pacificada, y que puedan el esplendor de la felicidad y la virtud incrementarse!

 

¡Que puedan todos aquellos, hombres o mujeres, vivos o muertos, que no han tenido ninguna relación contigo

 

Ser llevados rápidamente al Supremo e Insuperable Despertar!

 

Esta aspiración fue hecha ante la propia estupa sagrada por Chökyi Lodrö

.

Traducido del tibetano por Adam Pearcey.

 

Yo, el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso, quise dar a conocer esta plegaria a los hispanohablantes, con el convencimiento de que el edificio de Vajrayana ya ha comenzado a desmoronarse en su anteriormente firme asiento nepalí. Probablemente no pase más de una generación antes de que la gran estupa sea dañada, tal como fue profetizado, y de que marque la inexorable desaparición del “Buen Dharma”. ¡Que el mérito de dar a conocer esta oración de Jamyang Khyentse Chökyi Lodrö pueda servir para evitarlo!